Por Leila Ganem para IProfesional
Con un dólar que continúa abaratándose, distintos sectores productivos comienzan a sentir el impacto en su competitividad, y uno de los más afectados es el de la construcción.
Así lo reflejan los últimos indicadores: en enero, el Índice Construya (IC) —que mide la evolución de los volúmenes vendidos al sector privado de los insumos fabricados por las empresas que lo integran— registró una caída del 11,6% mensual desestacionalizada y se ubicó además 1,1% por debajo del nivel de enero de 2025.
Mercado inmobiliario actual: aspectos clave
El mercado está saliendo de una baja histórica en los valores con precios de cierre promedio que cayeron fuertemente entre 2018 y 2023, posicionando los valores actuales por debajo de la década pasada, “y consolidando una baja del 51% en el valor real promedio de cierre en ese periodo”, señala el informe.
El especialista inmobiliario Fabian Achaval señala que “se trata de una oportunidad histórica no solo para el comprador sino para el vendedor porque un 30% de las personas que venden luego salen a comprar y también lo harán a valores más bajos”. También destacó que “el metro cuadrado del residencial usado esta a niveles históricos bajos en relación a la economía y a la evolución que tuvieron otros índices de bienes desde que asumió Milei”.
Por su parte, a la recuperación muy leve de los precios se suma que el valor de los precios de cierre -operaciones reales- se mantuvieron por debajo del inicio de la serie histórica en 2020, evidenciando una brecha importante que supera el 10 por ciento.
En resumen, aunque el mercado muestra señales de estabilización y una leve recuperación, los departamentos en venta todavía se ubican en niveles más bajos —en términos reales— que hace ocho años y especialistas del sector consideran poco probable una baja adicional de precios.
Por eso, el contexto actual se presenta favorable para compradores que cuentan con ahorros o acceso a crédito, ya que los valores continúan siendo competitivos en comparación con el pico histórico de 2018-2019, durante el boom de préstamos UVA en la presidencia de Mauricio Macri.