(Ámbito, por José Luis Cieri)
El mercado inmobiliario argentino atraviesa una fuerte recuperación de la actividad, con un crecimiento de las compraventas que empieza a generar señales de tensión en la oferta de propiedades usadas. En una nota publicada por Ámbito, Fabián Achával, CEO de Fabián Achával Propiedades y creador del Radar Inmobiliario, analiza la evolución del stock, la recuperación de los precios y el impacto del crédito hipotecario.
Entre enero y abril de 2025 se registraron más de 18.000 escrituras en la Ciudad de Buenos Aires, más de 36.000 en la provincia de Buenos Aires y más de 11.000 operaciones en Rosario. La recuperación, que comenzó a mediados de 2024, impulsa la demanda y empieza a reducir las oportunidades disponibles en determinados segmentos del mercado.
Achával explica que, pese al aumento de las operaciones, el stock de propiedades usadas todavía se mantiene elevado porque muchos propietarios están volviendo a ofrecer sus inmuebles ante la recomposición de los precios. Según su análisis, el piso se alcanzó en 2024 y desde entonces los valores comenzaron una recuperación gradual.
Sin embargo, la dinámica podría cambiar a medida que se consolide el crédito hipotecario. “El crédito hipotecario, al dinamizar la demanda, va a acelerar la caída del stock de usados y esto podría anticipar una suba de precios”, advierte Achával. Al mismo tiempo, aclara que todavía hay más propiedades disponibles que durante la gestión de Mauricio Macri, cuando el stock era un 40% menor: “El mercado de usados aún no se vació”.
La nota también destaca que los precios de los departamentos usados en CABA y el AMBA aumentaron cerca de un 10% interanual, aunque la recuperación no es uniforme. Las unidades mejor ubicadas, luminosas y con atributos diferenciales concentran el interés de los compradores, mientras que las propiedades que no reúnen esas características pueden permanecer más tiempo en oferta.
Los especialistas consultados coinciden en que el crecimiento de la demanda, la reducción de los tiempos de publicación y la competencia por determinadas unidades son señales para seguir de cerca. La evolución del crédito y del poder adquisitivo será determinante para sostener el ritmo de las operaciones y definir cuánto puede reducirse el stock disponible.
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